El reproche de Morilla en su despedida: «Me han bajado del tren por temas que no son deportivos»

El extécnico del Decano dedicó su carta a jugadores, empleados (con especial énfasis en David Torrejón) y afición, dejando entrever su decepción con los gestores del club por abrirle la puerta de salida por temas ajenos a lo deportivo y más cercanos a su relación con el entorno.

Pedro Morilla rompió este  martes su silencio con una carta de despedida dirigida a la afición del Recreativo de Huelva, un texto extenso que, lejos de ser una simple despedida cordial, deja entre líneas un mensaje claro: el ya extécnico del Decano se marcha con la sensación de haber sido apartado antes de tiempo y por causas que, según él, no pertenecen al terreno estrictamente deportivo.

El ya exentrenador del Decano inicia su mensaje con un «querida familia recreativista», asegurando que ha esperado una semana de reflexión y a estar «desvinculado oficial y contractualmente del club» para dirigirse a la entidad y a su afición. Morilla subraya desde el primer párrafo que su gratitud se centra en quienes considera que realmente le sostuvieron: la plantilla y el cuerpo técnico que le acompañó.

A los jugadores les dedica buena parte del mensaje. Morilla agradeció especialmente a Alejandro Viedma, de quien dijo que es «un ejemplo de superación», y amplía ese reconocimiento a los compañeros que se pusieron en contacto privado con él durante estos días: «Ese reconocimiento es lo más importante para un entrenador, mi mayor trofeo: el de mis futbolistas, el del fútbol auténtico que se basa en el esfuerzo real». En su despedida recalcó que está «orgulloso de vuestro trabajo diario y de que hayáis dado el máximo de vuestras posibilidades en cada minuto», recordando incluso la primera sesión de la pretemporada.

El hispalense también quiso destacar el papel de las personas que encontró en el club al llegar, subrayando el compromiso de los profesionales de las distintas áreas. Pero fue especialmente emotivo su mensaje hacia David Torrejón, al que subrayó como «el único en salir del club» junto a él. Morilla señaló que su ayudante le trasladó «ese recreativismo que recorre cada centímetro de tu piel» y aseguró que «se te valorará como mereces algún día, amigo».

«Me han bajado del tren»

En el corazón de la carta llega la parte más clara sobre su desconformidad. Morilla agradeció la oportunidad a Adrián Fernández y Roberto Sánchez, presidente y director deportivo respectivamente, y admitiendo que se marcha «con la sensación de que me han bajado del tren al principio del trayecto por temas ajenos a lo estrictamente deportivo, tal y como me indicasteis al comunicarme la decisión». Añadió que el proyecto estaba diseñado para ascender en mayo-junio y lamentó que se haya puesto fin «tras haber pasado las curvas más difíciles, sin haberme quejado nunca de los vaivenes y sin tiempo para consolidar un equipo nuevo de 24 jugadores». Incluso recordó que el grupo, pese a no conocerse previamente, «ya daba muestras desde el primer partido de pretemporada de que con trabajo y paciencia se conseguirían los objetivos».

Morilla también agradeció el respaldo recibido del mundo del fútbol, tanto de entrenadores como de periodistas, mencionando a aquellos que informaron «con respeto, crítica constructiva y buena fe». Sobre la afición, su mensaje fue directo: agradeció a «esa gran afición recreativista», la que «aspira a ver al Recre en lo alto, pero que comprende la situación actual y anima sin exigencias irracionales ni críticas destructivas».

La carta cierra con un mensaje de honor profesional y compromiso emocional: «Acepté el gran reto de devolver al Recre a la categoría perdida, guiándome únicamente por el cariño que le profeso a este escudo», recordando que antepuso esta oportunidad a otros proyectos «más importantes en otros aspectos». Finalmente, deseó que el fútbol «le dé al Decano lo que merece: la estabilidad y el camino que honre su historia».

Con esta carta se escenifica el adiós de un entrenador que, por su propio relato, sintió que su papel quedó interrumpido antes de tiempo y sin relación directa con los resultados deportivos. Una relación con el entorno que fue decisiva en su cese. Un final que deja abiertas muchas lecturas y que resume, en su propio tono, una despedida con más heridas que reproches explícitos, pero con mensajes muy reconocibles entre líneas.

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