Ramón Palomar

Columnista de Las Provincias y de ABC.

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Ramón Palomar

Dominguero

Se acabó ir de fino, de sobrio, de exquisito, de fingir que sientes un 'stendhalazo'

Ramón Palomar

Los nuevos españoles

Los veinteañeros no saben lo que fue ETA ni conocen a Miguel Ángel Blanco

Ramón Palomar

Susto o muerte

De puertas hacia fuera hay que fingir, disimular, mantener el tipo, mostrar serenidad, aplomo

Ramón Palomar

El último trago

La última copa, ese trago final, siempre fue un camelo destinado a sosegar la conciencia

Ramón Palomar

Comegambas y zampabollos

De lo que brota en las redes, hay que pasar. Y ya está. No conviene entrar en esas trifulcas

Ramón Palomar

Mentiras

La pataleta de unos desmoralizados socialistas acusando de mentiroso a Feijóo no es sino fracaso asumido

Ramón Palomar

Placeres clandestinos

Qué envidia. Nosotros, mortales de vulgaridad reconcentrada, nunca estuvimos allí

Ramón Palomar

Danzas guerreras

Someter a los militares a semejante tormento de pamplinada suprema representa una bofetada de mal gusto

Ramón Palomar

Disimular el sueldo

Esos alcaldes nuevos han asumido que el sueldo que se encontraron no era sino infecta cochambre de rastacuero

Ramón Palomar

Entrenar la sesera

Los nórdicos, en efecto, tendrán sus defectos, pero son de un práctico aplastante

Ramón Palomar

La sucia realidad

Frente al latigazo de la cochambrosa realidad, conviene releer a Pla, Baroja, Camba, Cunqueiro

Ramón Palomar

Modorra paranormal

La siesta es lo que marca la diferencia entre el cielo y el infierno

Ramón Palomar

La última gira

Nuestro amado Sánchez acudirá hasta estudios de radio y televisión que antaño no quiso visitar

Ramón Palomar

De alacranes y gambas

Costaba creer el discurso, tan de venenoso alacrán, del tal Martín alabando a Bildu. Pero era verdad

Ramón Palomar

Cipreses y palacios

Al nuevo rico aquel no le volví a tratar. A nuestro presidente acaso le catapultemos a su hogar tras el 23-J

Ramón Palomar

El hachazo de la chufla

Aquí, el talento individual siempre brilló, falló en cambio el espaldarazo de las administraciones

Ramón Palomar

Las fresas de Kim

Que unos socios hundan sus zarpas en nuestros asuntos supone un atropello que sólo un gobierno mansurrón tolera