OBITUARIO

Muere el poeta Rafael Delgado Fuentes, una vida hecha a versos

Se nos fue un genio que sabía que lo era, como lo sabíamos todos quienes le conocíamos y le amábamos como solo se puede amar a quien te sonríe como un niño y te presta su brazo como hacen los hombres honestos, fuertes y sensibles, los hombres como él

Rafael Delgado, el poeta de la sonrisa: «La poesía no es para lucrarse sino para regalarla»

Rafael Delgado Fuentes rafadeco
Bernardo Romero

Esta funcionalidad es sólo para registrados

Se nos fue Rafael Delgado, en silencio, dejando apenas el leve revoloteo de sus versos prendidos en un papel. Nos decía hace bien poco que la poesía no era para lucrarse, sino para regalarla, tal como ha sido su vida, un regalo para sus amigos, para su familia, para sus hijos y sus nietos que le acompañaron hasta el último de sus suspiros en estos días postreros de una existencia tan feliz y dichosa. Yayo, se fue antes, quizás para no verle partir.

Poeta y gestor cultural con un despacho abierto a todas las horas del día y no solo a sus amigos, sino a todo aquel que se le acercara con cualquier iniciativa literaria, pictórica o de lo que fuese. Trabajaba para los demás y lo que le quedara de su tiempo era para escribir. Para disfrutar con una partida de ajedrez, también. Pero en un folio de papel fue desgranando sus recuerdos y su inmenso amor a Huelva. Quizás lo que menos se conozca de su ingente producción literaria fueran a ser sus novelas. En ellas supo dibujar a la ciudad que tanto quiso y cantó, a la ciudad que, ay, a veces tanto sufrió. Huelva palpita en cada una de sus páginas, pudiéndose adivinar lugares y costumbres, leyendas fingidas o un anecdotario urbano que, en

Quizás lo que menos se conozca de su ingente producción literaria fueran a ser sus novelas. En ellas supo dibujar a la ciudad que tanto quiso y cantó, a la ciudad que, ay, a veces tanto sufrió

Rafael Delgado Fuentes, no tenía fin. Desde que Yayo Corrales, su mujer, su novia de toda la vida, se nos fue del mismo modo que él hace un par de años, Rafael se quedó en la soledad de sus libros, haciendo filigranas con las piezas circulando por entre los sesenta y cuatro escaques que sabía recorrer con profundos conocimientos y sobrada imaginación. Chaturanga, el origen del ajedrez, es una de sus más reconocidas novelas. Pero el genio inquieto de Rafael Delgado no se limitaba a las resmas de papel o a las hermosas figuras Staunton del número cinco, las que supo manejar en los campeonatos de ajedrez o en las partidas que alcanzó a jugar con tantos grandes maestros como se cruzaron en su camino. Era tal su afición por el arte del ajedrez que hasta su casa tenía con los suelos escaqueados. De él conocimos también sus conocimientos en materia de turismo, en idiomas o en criminología de este que fuera perito mercantil, una profesión que nunca llegó a ejercer. Él fue poeta. Por encima de todo fue poeta.

Le recordaremos paseando por la ría de Punta Umbría, con un cartucho de camarones, con un helado o con un quinto de cerveza a la caída de la tarde siempre en animada tertulia

Le recordaremos paseando por la ría de Punta Umbría, con un cartucho de camarones, con un helado o con un quinto de cerveza a la caída de la tarde siempre en animada tertulia, con esa aparente seriedad que era todo lo contrario, la manera más irónica y divertida de ver la vida con la que nos hayamos podido nunca topar. Se nos fue Rafael, se nos fue un genio que sabía que lo era, como lo sabíamos todos quienes le conocíamos y le amábamos como solo se puede amar a quien te sonríe como un niño y te presta su brazo como hacen los hombres honestos, fuertes y sensibles, los hombres como él. Y sí, se nos fue Rafael Delgado, el poeta de la sonrisa, aunque no lo podamos creer. Qué solos nos vamos quedando, Rafalito, hijo, querido amigo del alma y del corazón, qué solos y qué desolados nos vamos quedando. Menos mal que tu sonrisa la sabremos conservar para lucirla en los mejores momentos. De eso puedes estar más que seguro, Rafael. Hasta luego, tronco.

Comentarios
0
Comparte esta noticia por correo electrónico
Reporta un error en esta noticia